domingo, 23 de marzo de 2014

Las mujeres Indígenas líderes en Oaxaca, un cambio para el desarrollo económico social.


La tecnología ha empoderado a la sociedad en todos los ámbitos y ha permitido  la comunicación y es a través de la comunicación como creamos y construimos la alteridad (García, 2012), en tiempo real y hacerse llegar de grandes oportunidades para crear cambios sociales.
La participación de las mujeres son uno de los factores importantes para el desarrollo de las economías y las naciones, por ello la resolución 58/146 de la Asamblea General de la ONU en 2004 dio a reconocer la necesidad de hacer llegar las TIC a las mujeres rurales; la razón, las TIC son una vía rápida para incorporar a las mujeres a puestos de liderazgo en su comunidad y ayudar a reducir la desigualdad.
De acuerdo con la Asociación Mexicana de Internet (AMIPCI), al cierre del 2012, en el país existían 45.1 millones de internautas –casi 5 millones más que un año antes– y se espera que a finales del 2013 la cifra alcance los 50 millones.
Según dato del Instituto  Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) 2010, muestra que su conjunto de usuarios de computadora en el país, el 92% también accede a Internet, al considerar la composición de usuarios de TIC por sexo, los resultados de la encuesta mostraron una participación cercana entre mujeres (50.1%) y hombres (49.9%) en el uso de computadora, mientras que en la composición por sexo entre los cibernautas mexicanos,50.0 % correspondió a mujeres y 50.0% a hombres, estos datos son en su conjunto nacional.
Para Oaxaca uno de los estados de la república con el mayor número de pobres, con un alto grado de marginación, con 3’506,821 habitantes de las cuales 1’674,855 son hombres y 1’831,966 son mujeres, según el INEGI 2010, y de ellos las mujeres 537,553 que son indígenas es un estado que por su condición geográfica además de otros factores que hacen que el Estado se encuentre en la tercera posición de las entidades con mayor índice de pobreza, y más de 10,000 localidades de 570 municipios y sus 8 regiones, Cañada, Costa, Istmo, Valles Centrales, Sierra Norte, Sierra Sur, Papaloapan y Mixteca, donde 418 municipios se rigen por usos y costumbres y 152 por sistema de partidos políticos, que necesitan ser atendidas para su crecimiento desde el seno de las familias y como entes principales las mujeres que tienen menor acceso a la participación ciudadana y en el acceso a las TIC, aun hay mucho por recorrer.
La brecha digital que sufre el Estado de Oaxaca está íntimamente ligada a la pobreza, el analfabetismo y las barreras lingüísticas, una brecha que se agranda cuando medimos el acceso de las mujeres a estas tecnologías de la información y la comunicación (TIC).
El analfabetismo tecnológico es uno de los elementos que frenan e poder lograr que se abran los espacios a estos medios tecnológicos como la Internet o el acceso y uso de las computadoras o medios electrónicos y digitales  móviles como los teléfonos celulares y en ello recae la carente conectividad en las comunidades, que dentro del Plan Nacional de Desarrollo 2012-2018 se plantea conectar a todo el país según con accesos a la conectividad satelital en las comunidades.
Hablar de conectividad y tecnología es hablar de competitividad, para lograr la inclusión tecnológica de las mujeres al mundo tecnológico que permita la competitividad es necesario poder hacer llegar la conectividad a las comunidades, segundo poder alfabetizar a las mujeres en el uso y acceso de las tecnologías, tercero apropiarse de las mismas, cuarto usar las TIC en las redes de apoyo a mujeres para conocer sus derechos y acceder a la información  que ayude a la igualdad de genero y el desarrollo social y humano, empoderando a las mujeres líderes indígenas y su participación ciudadana, que ayude a las mujeres y niñas atener un mejor mañana.
En el estado los grupos más vulnerables son las mujeres, las cuales son las más afectadas y carentes de poder participativo en la sociedad, siendo este un freno al desarrollo del Estado (Cué PED, 2012), debido a su analfabetismo, su casi nula participación en la toma de decisión de sus comunidades, el no acceso a ocupar puestos de cargos públicos, la pésima atención de salud y el respeto a sus garantías individuales, siendo estas un foco de alerta permanente de violencia hacia las mujeres.